
-Tomando conciencia de que todavía subsiste la idea de que los hijos vienen al mundo para satisfacer y compensar a los padres de las decepciones de sus propias vidas y esperan que sean o hagan lo que ellos no pudieron ser o hacer, al evitar estas expectativas ayudan a sus hijos a hacer mejores decisiones.
- Los padres son los primeros orientadores vocacionales, al haber estado presentes desde el nacimiento pueden detectar tempranamente habilidades, intereses, talentos de sus hijos y por ende estimular, fomentar, incentivar estos aspectos a lo largo de su vida; al terminar la adolescencia, respetar la individualidad, las características y la decisión vocacional de su hijo, respondan o no a sus expectativas.
- Tomar este proceso con tranquilidad y dar el tiempo necesarios; disminuyendo la propia ansiedad y no enojarse ante las dudas de su hijo, ya que de esta manera decidirá rápidamente sólo para dejarlos tranquilos.
- No inducir a la elección pensando en las profesiones que se suponen son más rentables o mejor remuneradas, valorizando más lo económico que lo vocacional, porque eso lleva más al fracaso que al éxito.
- Entender que lo principal de este proceso es el aprendizaje de la elección y no la elección en sí. No perder de vista que se trata de un proceso que se puede apoyar con un poco de seguridad pero que no hay garantías para el éxito ni para evitar los conflictos y sinsabores de la vida.
“La actividad profesional brinda una satisfacción particular cuando ha sido elegida libremente” (Freud)
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